viernes, 10 de octubre de 2014

El Viejo Lindo



 Esta historia es sobre mi padre, falleció hace un año, se la dedico donde quiera que nos esté observando, viviendo en plena libertad, espero os agrade.


Les contaré la historia de un hombre de campo, de allá del sur, en una época en donde la tecnología no existía, en un tiempo en que para los niños la más divertida de las aventuras era jugar con barro, atrapar lagartijas, y correr tras una pelota de futbol a pies descalzos.

Un hombre que de cierto modo y como se dice popularmente “se crió solo”, con sus hermanos disfrutaba la plenitud de la niñez y adolescencia en donde los horarios no importaban, en donde caminaban kilómetros y kilómetros a la escuela, en donde los más importante para su madre era alimentarlos y pasaba los días cocinando para él y sus cinco hermanos.

Un día decidió hacerle caso a su instinto y pensó en dejar los estudios para dedicarse a trabajar, pensaba que la escuela no le proporcionaba nada, por lo que comenzó a trabajar en el campo arreando ganado.

Paso el tiempo y un día caminaba por el centro de la ciudad de Temuco, compró el periódico, comenzó a leer y en la página central, una noticia que cambiaría su vida para siempre: “ Compañía transnacional , solicita personal, no importa si no tiene experiencia previa, presentarse en nuestras oficinas”, su corazón latió a mil por hora, fue corriendo a casa, le dijo a su madre y padre: “ Me voy al norte  a trabajar, creo que es mi oportunidad”, a lo que sus padres solo asintieron y su madre con lágrimas en el rostro le dijo que solo se cuidara y la viniera a visitar de vez en cuando.

Una mañana cualquiera, teniendo casi 19 años, tomó sus cosas, las pocas que tenía, las metió en un bolso, guardó el poco dinero que había ahorrado más otro poco que le entregó su padre, se despidió y se dirigió a tomar un bus hacia el norte.

Al llegar allá con su bolso, más cargado de sueños que de cosas materiales, y sin conocer en lo absoluto la ciudad, solo preguntando llegó a un restorán para comer algo, ya que el viaje se había hecho eterno, y sin darse cuenta luego de una hora, llegó a un hostal en el centro de la ciudad, solo quería llegar y dormir un poco, para al día siguiente acudir a la selección de obreros para Teniente.

A la mañana siguiente, muy contento llegó al lugar indicado, como era de esperarse quedó seleccionado, pero trabajar en aquel lugar no fue fácil, se vio enfrentado a un trabajo arduo, de sol a sol, una serie de tratos humillantes, etc. Pero nada de eso lo hacia desistir, ya que la paga era muy buena para la época, por lo que jamás se quejó.
Un día luego de una extensa jornada, caminaba por la acera del centro de la ciudad, y vio la más maravillosa figura femenina, una hermosa mujer de unos 16 años, una princesa delicada, pensó, la cortejó hasta que en un tiempo comenzó un bello noviazgo, pasó más tiempo aún y se casaron.

El matrimonio fue como cualquier otro, con sus altos y bajos, y trajo consigo el fruto de 2 hijos maravillosos.

La vida de este hombre de campo fue completa, pasó unos momentos de maravillosas experiencias en viajes, con sus hijos y su amada mujer, pasaron momentos de sufrimiento y duros argumentos entre él y su mujer, ya que como hombre de campo, no siempre fue de un trato suave.

Cuarenta y nueve años vivió sin separarse de su bella mujer, amante de sus hijos, y más aún de sus nietos, amante también de sus sobrinos como si fuesen sus propios hijos, dejando en cada uno  de ellos una sensación de hombre maravillosos, de esos que llamamos viejos lindos.

Hace un año exactamente el viejo nos dejo para seguir su camino hacia la libertad, aún parece imposible pensar en que ya no esté entre nosotros, sentir su risa, ver su rostro lleno de emoción por los logros de sus hijos, escuchar sus cuentos directamente desde el sur, o con el son de la brisa oírlo  cantar esa triste tonada como si fuese ayer:



“Soy de Lebu, soy de Lebu, Tierra de mi corazón, Yo no sé porque te quiero, Tierra nube, tierra sol. Soy de Lebu, soy de Lebu, Bajo el cielo y sobre el mar, Tengo estrellas y montañas, Para mi felicidad. Un copihue, una flor, Eso eres Lebu, Una estrella en el Sur,
Eso eres Lebu, Una tierra de amor, Eso eres tú, Mar y mar, luz y luz, Eso eres Lebu…”
Soy minero, tengo penas, Tan negras como el carbón, Que me están quemando adentro,
Como el fuego de un amor. Voy cantando, voy llorando, Cuando pienso que me voy, Yo me llevo tus pesares, Y te dejo mi canción. Un copihue, una flor, Eso eres Lebu, Una estrella en el Sur, Eso eres Lebu, Una tierra de amor, Eso eres tú, Mar y mar, luz y luz, Eso eres Lebu. Una estrella en el Sur.”