jueves, 26 de junio de 2014

Bebé de una noche

Amigos, en este cuento solo quiero demostrar, que los milagros sí existen, y están en cada cosa de nuestra vida, por muy cotidiana que esta sea, espero les guste.



Alejandra y Felipe se enamoraron a primera vista, tuvieron un largo y hermoso noviazgo, hasta el día en el que decidieron casarse, y formar una familia  feliz.


Toda la familia de Felipe junto con la de Alejandra, celebraron la noticia de este maravilloso encuentro, y  desde le primer instante  planificaron una boda en conjunto y de grandes magnitudes.

Llego el  día de su boda , y la ceremonia fue espléndida y sin dificultades, todo el mundo aporto un granito de arena para llevar a cabo tan  bello evento.


Aunque dentro de su  matrimonio, como en  cualquier otro, no todo fue color de rosa, Alejandra sufría una enfermedad  la cual le generaba hemorragias cada cierto tiempo, por lo que lamentablemente   no le permitía tener hijos, nuevamente, toda la familia de ambos se sumó al dolor, y realizaron  una serie de hermosas oraciones y alabanzas agradeciendo a Dios y pidiéndole un hijo para la pareja, ya que eran muy creyentes.


Una noche él, esperó a su mujer con una maravillosa cena romántica, y le leyó  el génesis de la biblia, en donde se relata la historia del patriarca  Abraham y su mujer Sara, la cual jamás pudo concebir, hasta que Dios se lo permitió al fin, lo cual fue un maravilloso milagro. Terminaron de cenar, ambos se pusieron de pié con lágrimas en el rostro, se besaron tiernamente, se tomaron de las manos, cerraron sus ojos y comenzaron una bella oración en conjunto, rogándole a Dios, que les diera la oportunidad de ser padres, que lo ansiaban con toda el alma, con todo el corazón y con todas sus fuerzas y se fueron a la cama para concebir, con mucho amor y fe.


Pasaron tres  semanas y sus plegarias fueron escuchadas, ella estaba embarazada, los cánticos y danzas de júbilo  se oyeron a varios kilómetros a la redonda, hubo fiesta en la familia por días.


Pero el embarazo era de alto riesgo, con un reposo absoluto en cama, sin poder moverse de casa, pasaron más de 7 meses y llego tan ansiado día, el nacimiento del maravilloso ser que todos esperaban con ansias.


Al momento del nacimiento, todo se complicó, ya que el bebe el cual fue niño, nació con una gravísima falla cardíaca, mientras Alejandra descansaba del trabajo de parto, Felipe se fue a orar en las afueras del hospital, cuando de pronto aparecen dos médicos, los cuales comienzan a fumar y a conversar entre ellos, “¿Como va la noche colega?”, “ no muy bien la verdad, tengo un terrible caso, de un recién nacido con falla cardíaca, y los pronósticos no son muy buenos, no creo que sobreviva esta noche”, al oír esto Felipe sintió que un frió le recorría la espalda, ya que estaba seguro que hablaban de su bebé. 


Caminó hacia la esquina del hospital, se arrodillo en plena vía, y oró con todas sus fuerzas “Señor mío, te lo imploro, jamás he pedido algo, y te agradezco por la maravillosa vida que me has dado, pero no permitas que mi hijo muera, te lo imploro”,  se veía tan desesperado que las personas que transitaban por allí se acercaron a el y comenzaron a realizar plegarias pidiéndole a Dios por su hijo recién nacido, personas que jamás lo habían visto ni sabían su nombre, pero la oración se volvió muy fuerte, al ponerse de pie lo abrazaron, y le dieron mucho ánimo para seguir adelante.


No sabemos si la verdad absoluta estaba en manos de Dios ese día o en manos de un equipo de médicos, pero el milagro de la vida puede ocurrir a cada instante y sin explicación.


Hoy ya son 7 años desde ese día, y León escucha su historia con mucha atención y una hermosa sonrisa en el rostro.