viernes, 7 de noviembre de 2014

Un incidente el gordo y yo


Amigos, les traigo un cuento que había subido anteriormente, espero puedan leer y les agrade, les deseo un buenísimo fin de semana.







"Capítulo I – Tiembla y el mundo cambia


Que nadie  suba por favor, que nadie suba, pensó con los ojos entreabiertos Marcela al subir al ascensor. Apretó rápidamente el botón para cerrar las puertas de este, la verdad es que tenía un recelo cada vez que  cualquiera tomaba el  mismo ascensor que ella, le gustaba subir sola, inevitablemente antes de que las puertas se cerraran por completo subió alguien, era su vecino de piso.


Recordó que lo había visto de pasada un par de veces, un hombre ciertamente  muy lindo pensó, de tez blanca y hermosos ojos azules, aunque tan rechoncho por Dios, debe comer demasiado.

Se le vino a la mente una loca idea de ponerlo a entrenar cardio y cambiar sus hábitos alimenticios, aunque sintió que fue tan cruel pensar eso, ya que tal vez el solo era así por genética, o por algún tipo de enfermedad, por lo que olvidó el tema.

 
Él la miro de pies a cabeza admirando su belleza y la saludo afablemente con una sonrisa, en cambio ella respondió tan fríamente que el ambiente completo se congeló, estaba acostumbrado a recibir un trato indiferente por parte de las mujeres en general, más aún si eran tan hermosas,  solo volteo y miró al vacío.
De pronto comenzó a temblar muy fuerte y el ascensor se detuvo bruscamente. Marcela le temía demasiado a los temblores y no logró disimular la angustia, más aún quedando atrapada en  un lugar tan pequeño, peor aún, junto a este individuo tan descuidado con si mismo.

Quedaron estancados en el sexto piso, por lo que ella comenzó a respirar con bastante dificultad, mientras que Sergio solo acertó  a tomarla de los hombros con tal suavidad que ella sintió un leve cosquilleo, enseguida la tomó del rostro diciéndole que saldrían pronto de allí, tratando de tranquilizarla,, mientras ella  lloró desconsoladamente e inconscientemente lo abrazo con todas sus fuerzas .  sus lagrimas corrían sobre el pecho de él, su diferencia de estatura era notoria.

Se sentaron en el piso del ascensor y se tomaron de las manos, mientras él logró calmar aquellas lágrimas que denotaban tal vez algún hecho traumático del pasado de Marcela referente a los temblores o terremotos, le contó una serie de eventos muy graciosos que sucedían a diario en su oficina, lo que la  hizo reír 
a carcajadas, en ese preciso instante dejó de llorar, el espacio era tan pequeño que los corazones de ambos se podían oír acelerados y al mismo ritmo.

Pasó exactamente media hora, aunque Sergio concibió que solo fueron unos cinco minutos, si bien suena extraño, estaba feliz de estar encerrado, mas aún con la bella y escultural Marcela, ya que sintió que sería la única instancia de estar así con ella.

 El conserje junto con bomberos, se acercaron, gritaron si había alguien allí a lo que Marcela gritó que habían dos personas, internaron sacarlos cuidadosamente, ya que eran muy peligroso porque el ascensor podía caer.

 Gracias a Dios o al destino, salieron ilesos de aquél lugar, ella volvió a abrazar a su vecino y le agradeció  el haberla calmado, luego agradeció a su conserje  y a bomberos. Luego subieron juntos las escaleras de emergencia hacia el noveno piso.

Estando mucho más calmados, conversaron un poco , ella le explico que temía a los temblores, porque su padre trabajó muchos años como supervisor de obra en una minera del norte del país y que en  el último terremoto había quedado atrapado por 3 días con los demás trabajadores del lugar, a lo que Sergio  la miró con ternura, asintió y dijo entender su temor, diciéndole además que nunca juzgaría a una persona que teme a algo, tampoco se burlaría de eso. Marcela lo volvió a abrazar y se  despidieron en el pasillo con un tierno beso en la mejilla.

Pasaron un par de días y ella  no volvió a encontrarse con su vecino de piso, sentía unas extrañas ansias de contactarse con él y saber como se encontraba, aunque pensó que quizá era un tipo bastante ocupado. Recordó que el día del temblor, él vestía un elegante traje color gris, lo que denotaba un excesivo trabajo de oficina debido a que el temblor había ocurrido a medianoche.

Era jueves, y Marcela había tenido un pésimo día, el director de la escuela en donde trabajaba le había llamado la atención, una de las personas que entrenaba no apareció  a su cita y en el banco no quisieron aceptar un cheque con el cuál le habían pagado su sueldo de maestra.

Esa misma noche  se topo nuevamente en el ascensor con su vecino, la saludo muy cordialmente a lo que ella tal cual sucedió la primera vez en ese incidente,   lo saludó fríamente, como si jamás hubiesen sido cómplices aquél día, en esa temible situación, el rostro de Sergio palideció aún más y miro al piso lamentándose, moviendo el rostro de un lado a otro, con sus ojos brillantes por unas ganas absurdas de llorar, pero claro pensó él, jamás una mujer con esas características desearía siquiera entablar una amistad con él, por lo que enmudeció ese corto trayecto hacia el noveno piso.




Capítulo II (Veci-Amigos)

Al colocar la llave en la puerta de su departamento, para ser más exactos el #904, comenzó a murmurar una serie de calificativos en contra de sí mismo, fue un acto un tanto inconsciente  ya que su lamento se oyó prácticamente en todo el edificio:

-          Claro, era obvio que  una chica como ella no  iba a recordar a este obeso mórbido, soy un estúpido, nadie jamás me haría caso ni para una amistad, vergüenza debe sentir al haber quedado atrapada conmigo ese día, vergüenza debería sentir yo por mi aspecto tan indeseado.


-          ¡Perdón!-dijo Marcela- Como te atreves a hablar así con respecto a tu persona Sergio, no imagines lo que estoy pensando porque no es así.-lo miró con un rostro impactado-.

SSergio se sorprendió bastante, ya que no pensó que ella estaba escuchando lo que murmuraba.

-          Bueno Srta. Marcela, creí que después de ese terrible episodio en el ascensor, podríamos ser más que vecinos que no se conocen, no me malinterprete por favor, me refiero a algo así como amigo-cinos…

-          Marcela rió de modo muy natural-  Eres muy gracioso vecino, siento haber sido tan indiferente hace un momento, he tenido un pésimo día, y se que no es tu culpa, de hecho me preguntaba el porque no te he visto estos días, para volver a agradecer tu espléndida voluntad para conmigo.

-          El rostro de Sergio enrojeció como tomate en pleno verano, sonrió muy coquetamente-  He llegado tarde estos días por mi trabajo, no tienes nada que agradecer, solo fue instinto…voy a entrar a mi casa ahora, no quiero seguir haciendo el ridículo, hasta pronto vecina.

-          Un momento Sergio, no estás haciendo el ridículo para empezar, no quiero que te vayas con esa fea sensación sobre mi persona, porque no me interesa si eres gordo, flaco, o pequeño, así que, sin más preámbulo  ¿te gustaría  pasar a tomar un café a mi departamento?, vamos…no muerdo- sonrió-.

Sergio asintió sin decir palabra, se tapó el rostro con ambas manos, pensó que jamás había entrado  a la casa de una chica, muy nervioso se dirigió hacia el departamento de ella (#902), mientras Marcela  sonrió al ver el rostro enrojecido de él.

-          Toma asiento por favor, yo iré a ponerme algo más cómodo.

-          Está bien, yo espero señorita- dijo Sergio con voz temblorosa-

-          ¡Ok, basta!, dime Marce, así me llaman mis cercanos, no más señorita.

Ya se encontraba bastante nervioso por entrar al departamento de una chica, más aún cuando ella dijo que “se pondría algo más cómodo”, y en ella  cambiándose de ropa bajo el mismo techo que él, su imaginación voló,  por lo que visualizó  el bello cuerpo desnudo de Marcela, con curvas perfectamente diseñadas por los Dioses, una  suave y tostada piel canela, su largo cabello oscuro cayendo sobre sus maravillosos pechos, esas reflexiones lo llevaron a tener una espontánea erección la cual gracias a Dios no se notaba por lo ancho de su pantalón, respiró profundo, limpió la saliva que emanaba de  sus labios como si estuviese mirando un jugoso bistec, trato de  calmarse y así evitar un mal rato por su evidente excitación, pensó en el trabajo que quedó pendiente en su oficina,  se tranquilizó y su erección decayó.

Al volver de su habitación, Marcela apareció con un diminuto  short de color lila y una camiseta sin mangas con la imagen de una banda Glam de los años 80-90 llamada “Skid Row”.

-          ¡Wow!- exclamó Sergio- Skid row es una muy buena banda- No lo dijo pero esa ahogada exclamación fue realmente, por como ese minúsculo atuendo hacia juego con su  escultural cuerpo.

-          Si, me encanta el rock-glam, que bueno que te agraden.

-          Claro, es una música muy entretenida.- realmente solo pensaba en el hermoso cuerpo de ella.

-          Ok…Dime Veci-Amigo, cuál es tu historia, yo creo que desde hoy en adelante podríamos llamarnos de ese modo.

-          ¡Jajaja!, por supuesto que sí, me gustó ese término, a ver… mi historia no tiene nada interesante, siempre he sido gordo, estudie ingeniera informática y tengo un post grado en tecnologías de la informática, trabajo supervisando implementaciones informáticas para grandes tiendas por departamento,  por lo que sí, lo admito, soy un gordo nerd, amante de los comics y videojuegos, mis padres viven a una hora de la ciudad, soy soltero obviamente, creo que olvidé desde cuando,  tengo una hermana menor, la única por suerte , esta en el último año de la secundaria, tiene 17 años, es muy inteligente, un tanto loca, y muy hermosa, a diferencia de mí,  y usted Veci- amiga, ¿cuál es su historia?

-           

-          Por Dios, antes de eso debo indicarte que dejes de decir que eres feo, obeso mórbido, gordo y ese tipo de cosas, es bastante molesto, de ese modo no voy a desear ser tu Veci-amiga.

Mi historia es menos interesante-mientras servía café con galletas para ambos- soy profesora de educación física, por las mañanas hago clases a niños de kindergarten y en las tardes trabajo en un gimnasio a dos cuadras de aquí, a veces tengo trabajos esporádicos entrenando a jóvenes atletas o personas que quieran bajar de peso o sentirse saludables, novio tampoco tengo hace unos 10 meses, pero eso es muy largo de contar y no viene al caso. Mmm… mis padres viven en el sur, a unas 12 horas en bus y unas 2 horas en avión, por lo que solo voy en verano a visitarlos, al igual que tú tengo solo un hermano, es mayor, tiene 3 hijos, mis sobrinos a los cuales adoro con el alma, aunque no los vea tan seguido.

  

-           Yo creo que es más interesante que mi vida sedentaria y aburrida.

-          Tal vez si o tal vez no Veci-amigo, pero si te oigo decir algo desagradable hacia tu persona, te cortaré la lengua, la haré picadillo, la freiré y se la daré algún gato callejero, muy a lo Hannibal, así que mucho cuidado.

-          Esta bien,  no volverá a pasar, pero que freak mi vecina la asesina,  desde ahora me tratare con mucho amor o moriré por desangramiento de lengua – carcajada de ambos-

Se despidieron luego de una larga charla y una serie de carcajadas y miradas cómplices, se abrazaron y Marcela lo besó tiernamente en la mejilla, Sergio caminó hacia su departamento cuando Marcela le gritó

-          ¡¡Veci-Amigo!!, ¿que te parece juntarnos cada jueves a esta hora?, ¡ cenamos juntos, yo cocino y tu traes el postreeeee!

-          ¡Me parece excelenteeee, traeré solo postres saludables y algo para beber!

-          ¡Muy bien, que pases buena noche!

-          ¡Tu tambiéeeen!, besos.

Pasaron las  semanas, y cada jueves se reunían a la hora de la cena, Marcela preparaba comida muy saludable pero no menos sabrosa, y Sergio llevaba fruta o cualquier producto saludable para postre, incluso compraba jugos naturales o a veces  vino para amenizar las maravillosas charlas entre ambos.

Uno de esos jueves, cenaban un exquisito pavo a la plancha, con lechuga y palmitos de acompañamiento, cuando  Marcela observo bien a Sergio, su rostro se veía un tanto más delgado que hacen un par de semanas, por lo que   comenzó a notar leves cambios en su peso.



-          Sergio..., estás bajando de peso por lo que he notado, me parece maravilloso, pero… ¡espero no estés haciendo algún sobre esfuerzo para comer menos eh!-exclamó-.



-          No Marce, tranquila, yo solo estoy más contento porque no sabia que las verduras eran tan sabrosas-lanza una carcajada-, la verdad es que ya no me da hambre a medianoche, he dormido muy buen estos días sin esa ansiedad por comer sin detenerme, incluso en las mañanas como yogurt light con frutas o cereales, almuerzo normal, y así sucesivamente.





-          Me parece muy bien, que te estés cuidando y comiendo saludable, habla muy bien de ti, y se nota en tu aspecto-sonrió-.

Terminó la cena, se despidieron cariñosamente como es habitual, y Sergio entro a su departamento, tomo un baño y se fue a la cama.





Capítulo III (Extraña invitación)

Esa noche se estaba quedando dormido, y sintió el timbre de su puerta, pero que extraño. Quien viene a molestar a medianoche, pensó.

-          ¡Ya voy, ya voy, pero quien podría molestar a estas horas!

Abrió la puerta y no había nadie, miró a todos lados, y  pensó que al parecer fue producto de su imaginación,  miró al piso y encontró un sobre amarillo, en donde aparecía su nombre y en el remitente decía “Sorpresa”, abrió el sobre, cerró la puerta con su gran trasero, fue directo a su habitación, se sentó en la orilla de su cama, y leyó en voz alta.

-          “Estimado Sr. Sergio Henríquez:

Junto con saludar, nos es grato comunicarle que ha sido cordialmente invitado a formar  parte de los clientes de nuestro gimnasio “Energía Viva”, por lo que le adjuntamos a esta carta, una tarjeta platinum con una suscripción de un año sin costo alguno, la cual esta abierta a utilizar todas nuestras instalaciones y clases, en los horarios que estime convenientes, de lunes a sábado, lo esperamos el día sábado 2 de abril a las 10:00 Am., uno de nuestros colaboradores lo estará esperando.

Le recordamos utilizar el atuendo adecuado para entrenamiento, es decir zapatillas deportivas, buzo, etc. En conjunto con eso traer por favor, una botella de agua, una toalla de manos y un candado con llave para utilizar uno de nuestros lockers, y si lo estima necesario, útiles de aseo personal ya que contamos con duchas a su servicio.



Sin más que decir,

Se despide atentamente:

El mejor equipo de “Gimnasio Energía Viva”


Pensó en voz alta: "un momento, ¿sábado 2 de abril?, ¡oh por Dios!, eso es pasado mañana, bueno técnicamente mañana ya que es pasado la medianoche, tendré que ir a comprar el atuendo necesario, guardaré esta tarjeta plateada en mi billetera de inmediato, pero… ¿quién me habrá enviado semejante invitación?, ¿acaso habrá sido Marce, mi Marce?, no lo creo…  tal vez estoy muy gordito y me quieren utilizar como una rata de laboratorio..."