martes, 22 de julio de 2014

Una noche loca, el feo y yo

Como saben la mayoría de las veces me baso en historias reales, pero esta vez imaginé esta situación después de haber oído el término "Coyote Ugly", en la película del mismo nombre, Lil, la dueña del bar en dicha película, lo define de este modo:
"- ¿Alguna vez te has despertado sobria después de un rollo de una noche y quien está junto a ti es tan horrible que te arrancarías el brazo antes de despertarle? Eso es un Coyote Ugly."

Pero ¿es tan importante que una persona sea hermosa, y cumpla con los estándares pre establecidos por esta sociedad?, ¿realmente hemos perdido el gusto por valores que son más importantes para entablar una relación?¿ debería darnos lo mismo y  solo pensar en los valores y cosas en el interior de las personas?

Espero les guste este cuento, como siempre digo, tal vez lo desarrolle para que pase a ser una novela al estilo  chick-lit.



"Laura estaba desconcertada, perdida, además de eso con una jaqueca tan terrible que sintió que su cabeza se partiría en dos y por si fuera poco le dolía el cuerpo entero, incluso su parte más intima. Acababa de despertar sola, en una cama que no era la suya por lo que su corazón comenzó a acelerarse y pensó que si acaso se había tomado toda esa botella de vodka la noche anterior como para haber terminado en una cama que no era suya y desnuda.


Comenzó a ordenar sus pensamientos cuando de pronto, aparece un hombre con una bandeja de desayuno y pastillas para la resaca, Dios mío, pensó, era Javier el hombre más feo que pisa el planeta, según ella y todas las mujeres en su oficina, Laura era una bella mujer, con un cuerpo como esculpido naturalmente, sin exagerar las partes, pero en bella armonía como un todo con su cabello castaño, su piel blanca y sus ojos color almendra.


De pronto recordó el término de Coyote Ugly, y estaba sucediéndole en ese preciso instante, despertar con resaca y haber hecho algo de lo que no estaba muy segura y con la persona que menos imaginó.


-          Buenos días  preciosa, te traje desayuno y unas pastillas para la resaca, que me imagino debes estar con mucho dolor de cabeza.


-          Em… Javier…nosotros…


-          Nosotros ¿que?


-          Bueno tu sabes… ¿pasamos la noche juntos?


-          Si la pasamos, y fue increíble, maravilloso.


Instintivamente Laura se tapó el cuerpo con las sabanas, tomó su ropa, y fue corriendo a vestirse al baño, se miró al espejo e intento calmarse para no salir corriendo, pero su corazón latía tan fuerte y rápido que podía oír sus latidos, respiró una y otra vez profundamente hasta que salió del baño y se dirigió a Javier.


-          ¡Por favor, en este momento exijo que me detalles todo lo que pasó anoche!- dijo Laura mirándolo con indignación-


-          Wow, tranquila Laurita, toma asiento por favor ( la tomó de los hombros, y la sentó en la orilla de la cama),  bueno…nos encontramos en un bar, un tipo  estaba molestándote demasiado,  tú parecías muy enfadada, me viste, corriste hacia mí y me besaste en los labios, obviamente no me iba a negar, luego te sentaste en mi mesa y pediste muchos vasos de vodka, creo que perdí la cuenta, a momentos  te me acercabas extremadamente cariñosa, y uno no es de fierro sabes, menos con una chica tan hermosa como tú, luego te llevé a casa, te deje en la puerta, y gritabas que te llevara conmigo, corriste tras mi auto por la calle, te juro que intenté negarme, pero no pude dejarte así. Y pensé en dejarte durmiendo en mi cama,  lo cual hice, luego me fui a dormir al sofá en la sala, apareciste en medio de la noche, te sentaste sobre mí y bueno... pasó lo que ya imaginas.


-          ¡Ay Dios mío Javier!, me siento terrible, te acosé prácticamente, pero que cabeza loca la mía, y borracha…Por favor, nadie debe saber esto, ¡prométemelo!- Dijo muy exaltada-.


-          Ok, ok, lo prometo, se que no soy un chico guapo, pero tengo lo mío sabes, te prometo que nadie sabrá esto, ni en la oficina, ni en ningún lado.


-          Muy bien, seguiremos siendo compañeros de trabajo y nada más.


Ella tomó sus cosas, se despidió de él con un beso en la mejilla, dejo a Javier con la bandeja del desayuno servida y una hermosa rosa de la cual caían gotas de agua.

Llamó  un taxi a pies descalzos en plena calle, en el taxi se colocó los tacones y murmuraba furiosas frases en contra de su persona, mientras el taxista miraba por el retrovisor pensando que aquella mujer estaba loca,  ella seguía pensando en el odio que sentía por haber pasado la noche con el chico más feo de la oficina, se sentía terrible.

 De pronto comenzó a recordar lo que había sucedido, sintió que no fue tan malo después de todo, recordó que Javier intentó con todas sus fuerzas negarse a tener sexo con ella por lo borracha que estaba ,  pero no logro su cometido ya que los encantos de Laura  eran irresistibles para él quién había adorado su belleza desde hace años, recordó que fue muy cariñoso y paciente, nadie había puesto tanta pasión, emoción y preocupación para su disfrute  al estar con ella, pero no podía soportar el haber estado con alguien como él, su prejuicio era más fuerte que el buen momento que pasaron juntos…"