jueves, 2 de abril de 2015

Mundo Justo en un universo paralelo

   Me sorprende que aún no se haya promulgado la ley para estafadores/as profesionales en cuanto al ámbito sentimental, debería haber incluso para algunos/as  presidio perpetuo o como dice en las películas gringas, “lo condeno a 500 años…”, si creyera en la reencarnación estarían presos por casi 6 vidas.

Pd: Espero tengan un bello fin de semana largo, descansen y disfruten.


    

Aquí les va la historia de  la hija de el  ex súper  híper requeté gran mega  Comandante  Antonio Gómez de Castilla, quien perteneció durante casi 30 años  a la inteligencia de la policía nacional del país Sin-Abusivos cuya capital era Mundo Justo,  la policía era protectora de los indefensos, engañados, vulnerados, etc.  Algo que en la realidad  es totalmente  falso, ya que solo podemos aferrarnos a la justicia divina, independientemente de nuestras creencias hacia Dios, Buda, Superman, etc.


    Su nombre era Sandra Gómez, una jovencita hermosa  de 23 años, entrenada para seguir los pasos de su padre, ser una agente súper calificada de la policía, era experta en combate de contacto, kung-fu, Jiu-jitsu, Karate, pelea al estilo libre, además de  todo lo referente al manejo de un sinfín de armas.

     Por si eso fuera poco aprendió a leer a las personas con el psicólogo, filósofo, neurólogo y psiquiatra más calificado de la policía, Sir. John Richardson Holmes, aparentemente un pariente de Sherlock Holmes.
    Todo esto  obviamente le traía problemas en su vida, quería ser normal, tener amigas, novios, pasear horas por el centro comercial, ir a fiestas y tomar cerveza hasta que le saliera por las narices,  todo sin que por un segundo su padre se entrometiera en ello tratando de vigilar, investigar y seguirla en el intento de la vida común.

    Por lo que cada domingo a las 21:00 horas, momento de la cena familiar, por escrito le indicaba sus peticiones de vida normal, su padre siempre se negaba y terminaban discutiendo fuertemente frente a su madre y dos hermanos pequeños.

Uno  de esos domingos logró convencerlo después de 17  cenas. A lo que él puso condiciones:

-          Muy bien Sandra, te daré un tiempo de libertad, 6 meses, si nada sucede, te daré todo el tiempo que desees, pero si ocurre, algún desastre durante esos 6 meses, seguiré vigilando a los que te rodean de por vida, ¿entendido?
-          ¡Si señor!- lo abrazó y besó en el rostro.-

    Sandra había planeado el entrar a la universidad a estudiar leyes, algo que le sería muy fácil, ya que  había sido entrenada en la escuela de oficiales de la policía nacional durante casi 4 años, más el entrenamiento de su padre y el doctor Richardson desde los 7 años. Por lo que estudiar una carrera le sería algo muy fácil, aunque  para ella eso no era lo importante, lo importante  era lo que ya habíamos nombrado, vida común.

    Se inscribió en la universidad central  de Mundo Justo y comenzó a ir a clases, a pesar de sus conocimientos y expertis en variadas materias, era una chica bastante tímida, por lo que la primera semana fue complicado  adaptarse en un círculo de “normalidad”.

    La semana siguiente conoció a dos chicas y un chico, compañeros suyos, se veían muy amables, aunque no podía evitar aplicar las técnicas del Dr. Richardson con respecto a observar personas, intentó evitarlo para no caer en prejuicios.  Así tuvo unas maravillosas semanas, entre clases, compras con las chicas, noches de estudio, salidas a comer chatarra, fines de semana en la cabaña de los padres de una de sus amigas, y sus primeras borracheras, gracias a Dios sin vómitos de por medio.

    Luego de unos tres meses, en una de las fiestas universitaria, conoció a Daniel, un joven profesor de la facultad de arquitectura, sintió el flechazo a primera vista, de un modo impresionante.  

    Daniel  se le acercó y pasaron una velada muy divertida. De igual modo también se sintió flechado por ella, por lo que intercambiaron números telefónicos para conversar.

Pasados dos meses comenzaron a salir, era una relación muy a estilo antiguo, muy fuera de lo sexual. Este chico parecía realmente encantador, demasiado al parecer.

    A pesar de que Sandra era tan perceptiva y podía saber incluso cosas sobre la vida de una persona con solo mirarla, con Daniel se cegó absolutamente, parecía una niña en plena pre adolescencia ilusionada con el primer amor.

    Esta situación fue demasiado notoria para don Antonio, por lo que decidió reclutar agentes activos de la policía para trabajar en encubierto e insertarlos como estudiantes  dentro de la universidad, necesitaba averiguar todo sobre ese hombre, estaba seguro que algo negativo traía esta relación, por muy paranoico que esto pareciera.

     Resulto ser que las predicciones de don Antonio eran ciertas, ese hombre por muy  inocente que se viera, ya había sido encarcelado a los 21 años por cuasi delito de daños sentimentales hacia una ex novia, estaba actualmente casado desde hace dos años, y su esposa embarazada lo esperaba en la ciudad de Sin Daños a terceros, era un maldito rufián que pretendía acostarse con su hija, pensó.

     Pero no podía entrometerse y no cumplir con su promesa, habían pasado 5 meses, solo quedaba uno para ver los resultados de la vida “normal” de Sandra, esperaba que todos los  conocimientos y habilidades que ella había adquirido durante los años, la llevaran a descubrir  tal engaño sin su ayuda. Aunque obviamente, iba a seguir vigilando esta relación.

    En el país, era sancionado cualquier acto que atentara en contra de los sentimientos de una persona, para las victimas, existía una atención especializada en la oficina de derechos del alma perteneciente a la policía, en aquel lugar se encargaban de entregar atención de estados de shock, tratamientos de relajación, terapias de grupo, taller de  trabajo familiar, atención psicológica, y códigos rojos en caso de posible depresión. El jugar con los sentimientos de otro estaba instaurado en la ley 25.222 sobre abuso y destrucción del alma, con penas desde multas, servicio comunitario, y cárcel desde  los 41 días de presidio, hasta 5 cadenas perpetuas, dependiendo del daño.

    Llegó un día sábado cualquiera, y Sandra tendría su primera velada con Daniel, en donde su relación pasaría al siguiente nivel, él había preparado una velada en el cine, luego a cenar, y luego la llevaría a un hotel de lujo. Pasadas las horas, había disfrutado el cine y la cena en demasía, por lo que al llegar al hotel, Sandra entró al baño, se vistió provocativamente, se miró al espejo y pensó en voz alta: “Vamos, tu puedes Sandra, no es la primera vez que logras llegar a este nivel, tranquila, estas preparada”.  

-          ¿Que te parece mi atuendo Daniel?- Parada en la puerta del baño con ambas manos en la cintura.-
-          Wow Sandrita, estás hermosísima.
-          Vamos a jugar a algo, traje esposas, para ti, mientras tú me dejas comenzar.
-          Lo que usted diga mi sargento.

   Sandra esposó a Daniel al respaldo de la cama, mientras el babeaba de solo imaginar lo que vendría luego, aunque estaba muy equivocado. Ella lo dejó esposado, sacó un arma y le apuntó.

-          Así que…te gusta buscar mujeres para luego romperles el corazón, dime Daniel,  acaso crees que yo no iba a percatarme de que estuviste preso a los 21 años por el daño que le hiciste a tu ex, y que tu mujer te espera a casi mil kilómetros de este lugar, pues adivina, te has metido con la persona equivocada, soy una futura agente especial de la policía.

   El rostro de Daniel prácticamente se desfiguró, con la boca abierta y los ojos llenos de lágrimas intentó justificarse.

-           Sandra…por favor, no me hagas daño, yo... lo siento
-          ¡Que lo sientes, maldito idiota!, nada justifica lo que haces, te recuerdo que está penado por la ley.
-          Si... lo sé, no pretendía hacerte daño, lo que paso hace 10 años, fue un error de mi parte por inmadurez… ahora de verdad me gustaste.
-          Lo lamento, la policía viene en camino, cuando sepan tu confesión la cual estoy grabando, te darán al menos 5 años, ya que no consumamos.
-          ¡No, por favor!, mi hijo va a nacer en dos meses, no puedes hacerme esto, te lo ruego, haré lo que me pidas.

    Sandra se encontraba en una disyuntiva, por un lado, deseaba con el alma que Daniel pagara por sus pecados, pero por otra parte, no se sentía capaz de dejar a este hombre lejos de su futuro hijo, por lo que tomo una dolorosa decisión.

-          No te muevas Daniel, haré una llamada.
-          Como si pudiese moverme.

    Llamó a la patrulla que venía en camino, les dijo que se devolvieran y que todo era un error, como era hija de un hombre con poder en la policía, sin cuestionarla, cancelaron la orden de ir al lugar y arrestar a Daniel.

-          Muy bien Daniel, cancelé tu arresto, ahora, te prohíbo que sigas viviendo en esta ciudad, la cual mi padre ha mantenido el orden con los  abusivos y criminales sentimentales durante años. Te doy 24 horas, para que tomes tus cosas y te marches a vivir con tu mujer a Sin Daños a Terceros.

-          Si, lo que tú digas, volveré raudo, y me mantendré fuera de líos…pero una cosa, a veces uno no puede controlar lo que siente.
    
Sandra quitó las esposas de Daniel, se vistió y se fue inmediatamente a casa. Su padre la esperaba en el sofá, se le acercó, lo beso en la frente y conversó un poco.

-          Hija, ¿que tal la universidad, el amor y esas cosas comunes?
-          Respecto a eso Padre, he tomado una decisión, si tomaré el cargo que me ofrecen en la policía, dejaré de lado mi vida normal, la verdad es que no me acomodó, al menos la dejaré un par de años.
-          Me tomas por sorpresa hija mía, es decir, ansiabas ser normal, y ahora me dices que harás lo que yo siempre he deseado para ti, ¿sucedió algo?
-          Vamos, sabes perfectamente lo que ha sucedido, pero me sorprende que no confiaras en mi capacidad de deducción y en todo lo que me has enseñado, ahora lo que realmente ansío es proteger a mujeres y hombres de todo daño, y me perfeccionaré cada día aún mas. No permitiré abuso.

    Besó nuevamente a su padre, quién la miró con el rostro sorprendido, y subió a dormir a su alcoba, estaba exhausta.

    Su padre aprovechó de llamar a John, para darle la buena noticia.

-          John, perdón por llamarte a estas horas, pero, quisiera contarte que Sandra hizo todo por si sola, aunque sabía que dejaría ir a ese maldito rufián.
-          Antonio, sabías que lo dejaría ir, tu hija es muy fuerte pero de buen corazón, no permitiría que ese bebe estuviese sin padre tantos años.
-          Si, tienes razón, y gracias por todo lo que le has enseñado, y cuídala cuando ingrese a la unidad por favor, buenas noches.
-          Buenas noches Antonio.

F                                                                                 FIN